domingo, 25 de octubre de 2009

La aventura de entrar a España

Si un inmigrante latinoamericano decide viajar mañana a España para visitar a un familiar o amigo o simplemente para hacer turismo tendrá que armarse de paciencia y tomarse el tiempo necesario para cumplir con unos requisitos que ni siquiera son garantía de que finalmente podrán entrar al país.

Recientemente, varios países de Latinoamérica, entre ellos, Argentina, Venezuela, Chile y Uruguay, han presentado quejas formales al ministerio de exteriores español denunciando que en el último año muchos de sus ciudadanos fueron retenidos en el aeropuerto de Barajas para ser finalmente devueltos a su país de origen por no cumplir con unos requisitos cada vez más exigentes y difíciles de cumplir.

"Los requisitos están claros. Si un extranjero dice que viene a Madrid a hacer turismo y luego afirma en la entrevista personal que viene a ver la Rambla, está claro que sus intenciones son otras", señala Gabriel Retamar, delegado en Barajas del sindicato de policía UFP.

Pero esto no es lo peor. En varias ocasiones los inmigrantes han llegado a estar 24 horas retenidos en el aeropuerto y maltratados psicológicamente por el personal policial aeroportuario. Estos son sometidos a una entrevista personal con el objetivo de aclarar sus intenciones y en las que, según denuncia el embajador de Venezuela en España, Isaías Rodríguez, "en varias ocasiones, se les quita su equipaje personal, con dinero, medicamentos y documentación, y se les trata como delincuentes".

Como no podía ser de otra manera, el ministro de interiores español, Alfredo Pérez Rubalcaba, se apresuró a negar esta situación. Pero esto no es garantía de nada cuando hace no mucho tiempo el mismo ministro también negaba que existieran cupos de detención de inmigrantes sin papeles en las comisarias de Madrid.

Tener billete de ida y vuelta, un seguro médico y al menos 60 euros por cada día de estancia en España son algunos de los requisitos para ser admitidos por el personal de migraciones de Barajas. Además, desde 2007, para todos aquellos que vienen a visitar a un pariente o amigo, también es necesario una carta de invitación que la persona que invita debe solicitar en la policia y que tarda más o menos un mes y medio en tramitarse. Entre otras cosas, debe presentar su contrato de propiedad o de arrendamiento del inmueble, la descripción del mismo (dimensiones, número de habitaciones, etc) y su recibo de la nómina para asegurar que puede hacerse cargo de la manutención del que viene a visitarla/o. Y más vale tener por lo menos dos habitaciones porque sino puede que te digan que no puedes alojar a nadie porque la vivienda es demasiado pequeña.

Ahora bien, cumplir con todos estos requisitos tampoco te asegura el pase a España. La última decisión la tiene la persona que te atiende en migraciones. Dependerá de tu portación de cara o del cupo de inadmitidos con el que tengan que cumplir diariamente.

Hay que entenderlo: estamos en crisis y por tanto ya no se puede hacer la vista gorda y dejar pasar a todo el que llega a Barajas argumentado que viene de vacaciones porque nos arriesgamos a que finalmente se queden y nos roben el trabajo. El mecanismo en estos momentos es el siguiente: retenemos a la mayoría aunque cumplan con los requisitos de turista, les interrogamos, les quitamos su equipaje y documentación y finalmente no les dejamos pasar porque no cumplen con XXX requisitos o porque simplemente no me gusta su cara....En fin, el personal de migraciones de Barajas y de cualquier aeropuerto del mundo son como Dios: ellos tienen la última palabra. No importa que cumplas con todos los requisitos. Si no les gustaste a ellos te vetan. Así te triste es la realidad.

martes, 20 de octubre de 2009

Más de 1000 millones de personas en el mundo padecen hambre


Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el último año el número de personas que padecen hambre en el mundo ha pasado de 963 a 1020 millones de los cuales unos 20 millones sufren "hambre severa con ... peligro de muerte inmediata".
Con estos datos desesperantes sobre la mesa me pregunto: ¿Cómo puede ser que los políticos y líderes mundiales sigan mirando hacia otro lado?
Estos son los verdaderos problemas del mundo...No si Berlusconi se fue de putas o si Costa dimite o no como subsecretario general del PP Valenciano!!!!

http://www.publico.es/internacional/260513/eterna/lucha/hambre

lunes, 10 de agosto de 2009

Recuerdos que vuelven...

Estaba en mi casa leyendo unas páginas en Internet y escuchando de fondo a Serrat cuando de repente me sobrevino un pensamiento que me arrancó una sonrisa de los labios.
Momentos vividos hace muy poco tiempo, risas que todavía puedo escuchar, anécdotas para no olvidar. Recuerdos compartidos que me hacen muy feliz.

Hace un mes llegaba mi hermana y mi cuñado a Madrid. Era la primera vez que estaban en Europa y en mi hogar. Recuerdo la ansiedad que tenía la noche anterior a su llegada. No veía la hora de verlos cruzar las puertas que se abren y cierran en el aeropuerto.

Y ahora ese momento no es más que un recuerdo. Ellos ya estuvieron acá y ahora están allá, al otro lado del charco. Debo admitir que me entristece un poco. Bueno, no sé si es tristeza lo que siento. Creo que más bien es nostalgia....de lo vivido. Sin embargo, me quedan estos recuerdos que como hoy me asaltan sacándome de la rutina y me descubro sonriendo. Que lindos momentos!!!

Es díficil estar lejos y no poder ir de visita a casa día si y día no! Ya me gustaría poder hacerlo. Pero bueno, la distancia también me enseño a disfrutar más de los que quiero, a no perder el tiempo, a sacar el máximo provecho cuando los tengo cerca, a decirles todo lo que los quiero, a abrazarlos mucho!!!

Supongo que me tendré que conformar con pequeñas dosis. Con suerte un viaje por año de vacaciones y después a esperar que suene el teléfono o llegue un mail con la sorpresa de que vienen de visita....Creo que es algo que nunca voy a dejar de esperar!!!

En fin, estoy feliz de haber disfrutado de unos maravillosos días con mi hermana y mi cuñado. Y espero que no falte mucho para que se repita....

Bueno, voy dejando de escribir porque tengo de fondo a mi amigo Serrat que no me esta ayudando demasiado y menos con la canción que ahora mismo esta sonando:

"Hace más de un año ya que en casa no está, tu pequeña,un lunes de noche la vi salir con su impermeable amarillo,sus cosas en un hatillo y cantando..."quiero ser feliz. Qué va a ser de tí lejos de casa,nena, qué va a ser de tí..."

Sí Serrat, me lo pregunto todos los días....

lunes, 20 de julio de 2009

El PP huele a podrido

El discurso del Partido Popular sobre inmigración cada día huele peor. A cuento de la aprobación de la reforma de la Ley de Extranjería propuesta por el Gobierno socialista, el PP ha arremetido, una vez más, contra los inmigrantes. Al parecer no les alcanza con que se equipare al inmigrante con un delincuente ni que se los encierre en centros de internamiento durante 60 días por una mera falta administrativa- no tener la documentación en regla-, tal y como establece el nuevo texto.

Según se desprende de su discurso, lo que quiere el PP son garantías de que ningún "intruso" entre en España y menos en tiempos de crisis económica. Por este motivo, presentó una enmienda a la totalidad del proyecto de reforma de la Ley de Extranjería ya que, en su opinión, "sigue apostando por la inmigración masiva y poco cualificada" y "no favorece la inmigración ajustada al mercado de trabajo". De hecho, según el portavoz de Inmigración del PP en el Congreso, Rafael Hernando, "España no puede seguir soportando la llegada de cientos de miles de inmigrantes como lo ha venido haciendo por culpa del Gobierno (...) Hace tiempo ya que hemos rebasado nuestra capacidad de acogida".

Las críticas no tardaron en llegar. Así, organismos como SOS Racismo, la asociación Hispano Ecuatoriana Rumiñahui y La Federación Estatal de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados en España (Ferine) han acusado al PP de mantener un discurso que "alimenta el racismo" y "esta fuera de la realidad" ya que, tal y como aseguró el portavoz de Rumiñahui, Raúl Jiménez, el hecho de que haya crisis "no significa que no se necesiten trabajadores extranjeros".

En fin, el PP ha sacado a relucir, una vez más, su peor cara. En materia migratoria ha dejado claro algo: mano dura contra la inmigración irregular y un mejor control de los inmigrantes que llegan al país con sus papeles en orden, limitando su entrada según las necesidades del mercado laboral. No sea que España se llene de "indeseados" que vienen a robar el trabajo a los españoles.

sábado, 27 de junio de 2009

Una mala noticia para los sin papeles...

...Y para los que quieran ser solidarios también. Y es que el Gobierno "socialista" aprobó finalmente el nuevo proyecto de Ley de Extranjería que, entre otras cosas, penaliza con multas de entre 501 y 10.000 euros a todo aquel que asista o acoja a un sin papeles. Es decir, ya no se podrá ser solidario. O sí. Depende de quien quiera arriesgarse.

"Con este proyecto se pasa de una ley de extranjería a una ley de inmigración" que es "equilibrada y garantista", aseguraba la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández De la Vega, en rueda de prensa. Pero ahora yo me pregunto Sra. De la Vega: ¿Qué tiene de equilibrada y garantista esta nueva ley? Porque a mi entender lo único que garantiza es la criminalización de los inmigrantes y de las personas de buen corazón que sólo quieren echarle una mano al prójimo.

Pero esto no es todo. La nueva ley también amplía el tiempo de detención de un inmigrantes de 40 a 60 días dónde permanecerán en auténticas cárceles. Y una vez deportados no podrán volver al país por un tiempo mínimo de cinco años.

¿Y dice usted que es una ley equilibrada? Pero sí sólo le conviene al Gobierno! No sólo les sirve para legalizar la "caza" de inmigrantes que vienen llevando a cabo desde hace algún tiempo, sino que determinan que el "el sistema de flujos migratorios" se realizará "en función del mercado de trabajo". Es decir, convierten al inmigrante en carnaza económica. En función de la situación que viva el país, el Gobierno decidirá cuándo y cuántos pueden venir a trabajar a España y salvarnos las papas.

Entonces ahora, en plena crisis económica, el mensaje parace ser este: "No los necesitamos, vuélvanse a su país" por lo que el Gobierno ha decido bajar a casi cero las contrataciones en origen. Algo que el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ya había advertido y que, en su momento, fue muy criticado hasta por los de su propio partido.

Qué verguenza! Y después se llenan la boca hablando de que son un Gobierno "garantista" y respetuoso con los derechos humanos. Creo que mejor se releen la Declaración Universal de los Derechos Humanos porque evidentemente se han dejado algunos capítulos por el camino.

Hay que ver de lo que son capaces los Gobiernos con tal de salir adelante en tiempos de crisis. Parece que la solución es ir por los más vulnerables. Todo un ejemplo de solidaridad el de España. Para que después digan.

miércoles, 17 de junio de 2009

La historia se repite

Siempre se repite. Lo que sucede hoy también sucedió ayer y hace años. La historia en sí misma es una historia de migraciones. Antes eran los del viejo continente los que por razones políticas u obligados por el hambre abandonaban su tierra natal en dirección al nuevo mundo. Justamente a aquellos países del sur que hoy ven cómo Europa echa el cerrojo a la puerta de entrada negándole a sus ciudadanos el derecho a soñar con un futuro mejor.

Al escribir esto se me viene a la mente la fabulosa serie Vientos de Agua. ¿De qué se trata? Dos historias, dos personajes, padre e hijo, que en distintos tiempos y por razones similares se ven obligados a abandonar su país en busca de una vida mejor. Por un lado, Andrés, un jóven español que en los años 30 se ve obligado a abandonar su Asturias natal por cuestiones políticas trepándose a un barco que, junto a muchos otros inmigrantes de diferentes orígenes, lo lleva a Argentina. Una vez ahí, viviendo en un conventillo y a base de trabajar duro logra forjar un futuro que se nutrirá de nuevas amistades y amores. Paralelamente, narra la historia de Ernesto, un argentino de 45 años, hijo de Andrés, que en el nefasto año del corralito en Argentina, en 2001, decide irse a España a probar suerte. Momentos históricos diferentes pero una misma historia compartida.

A cuento de esta extraordinaria serie, hace poco tuve la oportunidad de conocer mejor la historia de cómo mi abuela llegó a Argentina. Una historia que podría confundirse con tantas otras pero que, sin embargo, a mí me toca muy de cerca. Porque un día hace mucho años mi abuela emprendía el camino inverso al que recorrí yo hace apenas dos años y medio. Si bien por motivos muy diferentes a los de ella que ni siquiera era consciente de lo que estaba haciendo, finalmente nuestras historias tienen algo en común. Las dos nos fuimos, emigramos. Ambas emprendimos un viaje que, en su caso, fue definitivo. En el mío, el tiempo lo dirá...

Pero en esta oportunidad no seré yo quien cuente su historia. Hace algún tiempo mi padre decidió compartir conmigo la historia de su abuelo, mi bisa, que también es la historia de mi abuela y que hoy quiero compartir con ustedes. Un viaje que, 70 años después, yo repetiría aunque por motivos distintos y en circunstancias, afortunadamente, muy diferentes.

Con permiso de él aquí se las transcribo:

" El abuelo evaristo salió de Vigo-Galicia- para Argentina en un barco como el de la serie “Vientos de agua”. Viajando en tercerca clase cruzó el Atlántico y cuando llegó a Buenos Aires le asignaron una parcela de tierra, que era una manzana de las de ahora, en la localidad de Rancagua. Allí construyó su casa, ladrillo tras ladrillo, mientras se ganaba el pan levantando cosechas y juntando papas. Cuando salió de España la Bisa tuya estaba embarazada de la abuela Ester. Cuando nació y el abuelo se enteró, salió para España y los trajo a todos. Es decir, a su mujer y a su hija, tu abuela. Después se afincaron en Rancagua y tuvieron a la tía Amalia. Por los años 50 el abuelo consiguió un trabajo de comisionista entre Rancagua y Pergamino donde hacia todo tipo de trámites a los del pueblo. Se tomaba un colectivo a la mañana y regresaba a la noche con todos los trámites y encargues que le habían hecho. Así crió a tu abuela Ester y a la tía Amalia. La bisabuela hacía unas rosquillas famosas que sólo las volví a comer en Salamanca . Sí alguna vez las ves en algún lugar probalas, son únicas. En madrid se venden como las roscas de Salamanca.
Bueno, después la historia de siempre: el abuelo murió de cáncer sufriendo mucho, ya que en esos momentos no existían los calmantes que hay ahora. Era delgado y tenía los ojos verdes como nosotros dos. Alto como yo y muy atlético. Un gran jugador de mus y tres sietes, juego que pocos conocen y que el abuelo me lo enseñó.
Siempre tomaba su vermut a las 12 con alguna picadita que la abuela siempre tenía a mano. Después, la abuela murió y el mundo sigue andando. Todo lo demás ya lo sabes. Posiblemente solo te falta el capítulo de qué o quiénes eramos nosotros antes de que vos nacieras. Una historia que algún día te contaré con más detalle. La historia de lo que yo siempre llamé una vida sabrosa. No sé si buena o mala pero que fue sabrosa no lo dudes"
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Papá

viernes, 5 de junio de 2009

Una mezcla de sentimientos

Después de dos años y medio de vivir en Madrid finalmente el Estado español me ha concedido el bendito NIE. Para quienes no lo sepan, el NIE es como el dni español para los extranjeros. Una credencial que te habilita para residir de manera legal en España. Nada más y nada menos. Sin embargo, acceder a este numerito no es una tarea fácil. O bien tenés una visa de estudios que, al llegar a España, la canjeas por un NIE que, en este caso, será temporal y sólo te permitirá trabajar unas cuatro horas diarias, o venís con un contrato de trabajo que te habilita para obtener el "pase de la suerte".

En mi caso, el tema fue por otro lado. Llegué a España en diciembre de 2006 con intenciones de estudiar un Postgrado. Vine sin visa de estudio -porque te pedían una cantidad de dinero que simplemente no tenía- y menos con un contrato de trabajo. Por suerte, la Universidad no discrimina a los estudiantes permitiéndote estudiar tengas o no visa de estudio, residencia, NIE o nacionalidad comunitaria. En cuanto al trabajo, algo siempre se encuentra. En mi caso, trabajar unas cuantas horas en un bar, ha sido suficiente para sobrevivir dignamente.

Pero claro, esta situación se aguanta sólo por un tiempo. Asi que, una vez en Madrid, empecé con el interminable trámite para solicitar la nacionalidad española por excepción. Vale aclarar que mi abuela nació en España, en un pueblito de Salamanca -Santa María de Sando-, de unos 170 habitantes y que, en tiempos de la República, salió del país con apenas unos meses de vida en brazos de su madre, mi bisabuela, en busca de una vida mejor. Además y justamente por esta historia mi papá tiene la doble nacionalidad (española-argentina). Después de leer esto muchos se preguntarán por qué no tengo la nacionalidad con semejantes antecedentes. No se preocupen, yo también me lo sigo preguntando. Según la ley, la cuestión es que cuándo mi papá obtuvo su doble nacionalidad yo ya era mayor de 21 años- por unos escasos meses-, por lo que no se me otorgó automaticamente como sí fue el caso de mi hermano nueve años menor que yo.

¿Qué pasó? En resumen: largas colas en la plaza de Jacinto Benavente para nada. Discusiones con la señora del mostrador de entrada que no tenía la menor idea de lo que le estaba hablando o simplemente horas de demora para que finalmente un señor con cara de nada te diga que te equivocaste, que para lo que solicitás tenés que acercarte a otra oficina cinco calles más alla. Sí, desesperante. Libros enteros me leí en mis excursiones por aquellos pagos. Y todo, para nada. Bueno, para nada no. Me sirvió para darme cuenta de la horrible burocracia que existe en este país. Me sirvió para mirar a los ojos a todas aquellas personas que hacían cola como yo desde tempranas horas y que, sin embargo, no perdían la calma por nada. Me sirvió para darme cuenta de que ahí, justo en ese momento, todos eramos iguales. No importaba el color de la piel, la nacionalidad, la edad, ni nada. Todos estabamos ahí por lo mismo: para pedir, rogar, que nos otorgasen un papelito que nos sacara de la clandestinidad en la que vivíamos y así convertirnos en personas con plenos derechos. Nada fácil.

Una vez concluído el trámite, lo único que queda es esperar. Y sobre todo tener mucha paciencia. En mi caso, la hora de la verdad llegó seis meses después. Y llegó en forma de sobre. Un sobre que podía cambiar mi situación. Teniendo en cuenta que llevaba más de un año viviendo en Madrid, un SI hubiera sido la mejor de las noticias. Sin embargo fue un NO. Un NO que me quitó de un plumazo toda esperanza de conseguir mis papeles que, digan lo que digan, estoy convencida de que me corresponden.

Sin embargo, es curioso, porque el NO de esa carta no me hundió. Supongo que nos enfrentamos a tantos obstáculos desde que llegamos a acá, que un NO más tampoco es determinante. De repente ese mal trago pasó y me encontré nuevamente buscandome la vida. Cómo sea. Seguí trabajando, disfrutando de mis amigos y de mi pareja que siempre estuvo al lado mío ayudándome y dandome ánimos. Y así pasaron otros cuántos meses. Cuándo casi se cumplían los dos años de mi estadía en España y ya tenía decidido volver a Argentina a visitar a la familia y a mis amigos, con mi pareja empezamos a barajar las diferentes posibilidades para solucionar mi "problemita".

Tras visitar a un abogado especializado en inmigración, finalmente decidimos casarnos. Hay quien lo verá mal y hay quién no. Nosotros no nos arrepentimos porque ante todo nos queremos y vimos en casarnos la única manera, rápida y efectiva, de que las cosas empezaran a cambiar y así poder inyectarle más estabilidad a nuestra relación. Cómo le gusta decir a él, le vimos una grieta al Estado y nos colamos por ahí. No me hizo un favor. En todo caso nos lo hicimos mutuamente. Él a mi dándome algo que no tenía y que permitía hacer más fácil mi vida acá y yo a él porque a partir de ahora ya puede dormir tranquilo, sin miedo a que la policia me pare por la calle y me pida los papeles y, en fin, me deporten y ya no pueda volver.

Hoy han pasado casi 7 meses desde aquel 8 de noviembre en que dijimos: "si quiero" y recién hoy, 5 de junio de 2009, me confirmaron que me conceden el NIE. Sí, siete largos meses en los que, a pesar de ser la esposa de un ciudadano español, no me permitieron trabajar ni consultar a un médico.

Y ahora que ya tengo lo que quería supongo que debería sentirme feliz a más no poder. Sin embargo, no es eso lo que siento sino una mezcla rara de sentimientos.

No voy a ser hipócrita y decir que no me alegro, claro que sí. Pero por otro lado, me indigna, me entristece. Porque me parece mentira que un plástico con un numerito pueda hacer de vos otra persona, pueda cambiar tu realidad. A partir de ahora no sólo me van a poder hacer un contrato de trabajo en condiciones sino que voy a poder salir de España cuándo quiera y cómo quiera sin tener que hacer cosas indecibles para poder hacerlo igual. Que fuerte suena, pero a partir de ahora voy a ser LIBRE.

En fin, a partir de ahora lamentablemente me van a mirar de otra manera. Ya no me van a poder decir: "Sin NIE no le podemos hacer un contrato de trabajo" o "Si puede pagarse un postgrado también puede pagar una seguridad social", ni nada de eso. Y sí, me alegro de por fin tener los papeles, pero también me entristece. Porque ahí afuera hay un muchísimas personas esperando lo mismo y, seguramente, no todas tendrán un final feliz como el mio.

Y me duele, porque todos los seres humanos somos iguales. Yo no me siento diferente de todos aquellos con los que compartí fila en Jacinto Benavente. Sin embargo, ahora, para el estado sí soy diferente. Ahora para ellos soy legal. Claro, porque tengo NIE. Que mierda!. Cómo si tener un papel me puede hacer diferente al resto. No es verdad, somos todos iguales y creo que no deberían poner trabas a quien sólo llega a un país con ganas de trabajar y de vivir dignamente, o simplemente por necesidades que muchas veces los que viven acá ni siquiera entienden.

"Ninguna persona es ilegal". Una frase muy sabia que leí hace algún tiempo y que creo que es una de las verdades más grandes. Nadie en este mundo es ilegal. Somos personas y debemos ser libres de transitar por el mundo. ¿Por qué las fronteras?. La historia es una historia de migraciones. O acaso España olvida su historia. Una historia de inmigración dónde sus ciudadanos fueron recibidos por otros países cuándo más lo necesitaban. Justamente aquellos países a los que hoy España les cierra la puerta de entrada. ¿Qué ironía no?

En fin, hoy estoy contenta porque finalmente voy a ser libre. Pero también me siento triste porque hoy confirmo, una vez más, lo injusto que es este mundo.